"Soy ese fruto que comí y soy el agua y los minerales que alimentaron aquél fruto. Soy también aquel que será mineral, que alimentará a otros frutos que alimentarán a otros hombres. Soy la que seré, la que fui, y la que nunca dejaré de ser. Soy esa energía que va cambiando sin cesar.
La existencia es un sinfín. Se nace, se muere y se vuelve a nacer. Así como se construye y se destruye para volver a construir.
La creación fue un acto violento... caótico. ¿Por qué vamos a pedirle a la humanidad que no sea violenta y caótica?
Los seres humanos son extrañas criaturas muy particulares. En el afán de buscar la felicidad se provocan a sí mismos y a los que los rodean una gran infelicidad. Ellos creen que el mayor problema es la violencia y el odio, pero el problema más grave que tienen es la indiferencia.
Todos buscan ese algo que otros tienen y que les promete la felicidad, a cualquier precio.
Vidas vacías de vida, llenas de un vacío profundo e imposible de llenar(...).
(...)- La humanidad ha sobrevivido hasta hoy a pesar de sí misma.
Si dejás dos semillas y volvés al tiempo, ¿Qué encontrás?
-¿Una planta creciendo vigorosa?
-Sí, muy bien. ¿Y si dejás dos animales, macho y hembra, y volvés al tiempo, qué encontrás?
-Cachorros, de esa especie.
-Vida. Si dejás dos seres humanos, juntos, y volvés al mes, ¿Qué vas a encontrar? A uno. O quizás a ninguno. Esa es la naturaleza humana. Son malos, despiadados, suicidas. El proyecto humano falló desde su origen, fallamos nosotros, falló la creación.
-Esa es una contradicción en sí misma, digo, porque todo lo creado es perfecto. Perfecto en su imperfección(...)"